Archivo Nacional del Ecuador

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10. Fondo Mapas y Planos

PRESENTACIÓN DEL CATÁLOGO MAPAS, PLANOS Y CROQUIS SIGLOS XVII AL XX

El presente Catálogo de mapas, planos y croquis que se pone a disposición del público es una compilación de 460 documentos históricos que pertenecen al Fondo Mapas y Planos del Archivo Nacional. Este acervo conserva un valioso material cartográfico, tanto por su valor histórico como por sus calidades artísticas.

Las fechas extremas de estas piezas cartográficas van de 1606 hasta 1972.  Estos documentos más allá de su contenido como representación de un espacio en una determinada época, se convierten en una fuente necesaria para los estudios de historia agraria, la historia urbana y la evolución del paisaje en nuestro país.

El Fondo empezó a constituirse a inicios de la década de los 90s y forma parte de los 17 Fondos documentales que custodia el Archivo Nacional: Fondo Notarial; Corte Suprema; Corte Superior; Presidencia de Quito (Especial); Mapas y Planos; Biblioteca de los Jesuitas; Ministerio de Gobierno; Ministerio de Hacienda; Previsión Social y Trabajo; CENACYT; Consejo de la Mujer; Consejo de Desarrollo; IEPI; INHERI; Fundación del Teatro Sucre; Donaciones y Fondo Digitalizado.

El Fondo Mapas y Planos es un fondo facticio que reúne documentos cartográficos que abarcan temas muy diversos, desde litigios por problemas de tierras hasta las tareas de gobierno en ámbitos de las obras públicas. Todos han sido extraídos de sus expedientes de origen, provenientes principalmente de los fondos: Corte Suprema, Protocolos Notariales, Antigua Presidencia de Quito (Fondo Especial) e Instituciones Gubernamentales como el Ministerio de lo Interior y la Corte Superior.

La mayor parte de ellos corresponden a un conjunto de planos (1606 – 1972) y mapas (1648 – 1949) de distinta índole; la información geográfica que nos proporcionan, constituye un sistema simbólico desde un lenguaje visual.  Ciertamente lo primero que llama la atención de la cartografía son los aspectos formales: la belleza de los colores, la textura del material que los ubica como verdaderas obras de arte, pero también son instrumentos de defensa en litigios – especialmente de tierras en los siglos XVII y XVIII -, o son modelos conceptuales de las obras de infraestructura pública en los siglos XIX y XX.

Están elaborados, en su gran mayoría, en papel – sulfurado  y copias ozalit -; hay muy pocos cuyo material es tela y pergamino; están pintados con diversos colores naturales: azul, rojo, verde, ocre, café y blanco, distinguiéndose un conjunto de trazos que identifican caminos, linderos, divisiones y límites territoriales.  El color negro les sirve para acentuar los linderos de los terrenos o las propiedades (métrica de los terrenos).  En algunos casos, se utiliza acuarelas de colores fuertes para dibujar casas, montañas y pastos.  A través de la magia del color se simbolizan ríos, acequias, quebradas, cerros, bosques, lomas y arroyos; el sol, la luna y los animales, también.  Ya entrado el siglo XIX y XX se dibujan puentes, muelles, caminos, y se configuran trazos de barrios, urbanizaciones y lotizaciones, entre otros.

Hay planos y mapas de distintas clases: topográficos, geométricos y geográficos; sus escalas van desde 1:20 hasta 1:500.000 para representar espacios geográficos de las regiones que constituyen el Ecuador actual como la provincia de Pichincha y sus parroquias urbanas y rurales: Nono, Tumbaco, Puembo, Cumbaya, Machachi, Uyumbicho, Valle de los Chillos, San Rafael, Sangolquí, Puéllaro, Pintag, Chillogallo, Tababela, Nanegalito, Guangopolo, Guayllabamba, Nayón, Calacalí, y más; en la provincia de Cotopaxi: Latacunga y Pilaguin; y las localidades de Esmeraldas, Guayas, Carchi, Imbabura, Tungurahua, Chimborazo, Azuay, Cañar, Guaranda, Loja, Napo, Zamora Chinchipe, Pastaza, Los Ríos y el Puyo.

La mayoría de los documentos cartográficos de los siglos XVII y XVIII provienen de los expedientes litigiosos del Fondo de la Corte Suprema, Sección General, en donde se encuentran series documentales que contienen juicios sobre tierras y dan cuenta de las diversas actuaciones legales entre mestizos e indios; entre comunidades de indios y religiosos seculares y regulares; o entre españoles, criollos y mestizos.  Estos juicios establecidos entre particulares de diferentes sectores sociales se presentan por deslindes de tierras, demarcación de haciendas y de linderos-aguas, acequias y puentes; por posesión de tierras, descubrimiento de minas y abusos de los caciques, en el territorio de la Real Audiencia de Quito.

Los procesos judiciales que se acompañan con mapas y planos, nos invitan a penetrar en otras lecturas. La relación de la fuente histórica con el mapa o el plano nos aproxima de mejor manera a la comprensión de los litigios, y a reflexionar más refinadamente de esa “geografía del conflicto”;podrían servir para el efecto, algunos casos: de los indígenas de Colambo-Loja contra Diego Bricino (1697); de los indios de Imantag contra Gregorio de Larrea (1775); o, en Loja, el pleito de los indios de la parcialidad de Collana-Cariamanga (1777) y de los indios de Cangonamá por linderación de la hacienda Casonga, propiedad de Bernardo Valdivieso (1783).  También, los autos seguidos por el protector de naturales del pueblo de Sidcay (1792).

Por ejemplo, cuando observamos el plano de las tierras de Imantag, anejo de Cotacachi (Imbabura), que se adjunta al proceso seguido por los indios contra Gregorio de Larrea (1775), se ubica a su hacienda – adquirida por remate público -, y se intenta graficar unas cinco caballerías, objeto del conflicto, las mismas que estaban ubicadas en la falda del cerro redondo, que está magníficamente representado.

Debemos destacar en esta “geografía del conflicto”, la existencia en la mapoteca del Archivo Nacional de una pieza cartográfica tridimensional que se conserva y se exhibe; es una representación del cerro Tepal que reproduce las tierras que son objeto de litigio, entre los indígenas de Santa Ana de Pichacay con las señoras María y Francisca Casar.  La intención de este ejemplar novedoso es mostrar la vista frontal – que tiene como límites al norte el cerro  Tepal y la capilla de Santa Ana; al sur el río Pichacay y la unión del río de Quinjeo con el río de Maluai; al este el río de Quinjeo y al oeste las faldas del cerro -, así como la vista posterior que limita al norte con el cerro Tepal, al sur con río Gordeleg, al este con las faldas del cerro y al oeste con la loma de Yariguiña.

Para levantar este prototipo, el pintor se basó, primero, en el plano que se elaboró a propósito de este juicio por posesión de tierras. Este mapa fue concebido como prueba, así lo demuestra la cita que a continuación se expone: “… que por lo que se hace al mapa hecho por el pintor, que a este efecto se nombró está pintado en los mismos términos que aparece el cerro de Tepal con sus faldas y demás figuritas  que se manifiestan en dicho mapa hasta el cuarto lindero que últimamente se descubrió y se halla como en cuadra y media de distancia de la capilla de dicho anejo de Santa Ana…”

En algunas ocasiones, los mapas y planos no demostraban exactamente esa “geografía del conflicto”; entonces, se suscitaban controversias entre las partes, tal como se evidencia en el proceso litigioso entre Juana Carrillo y Ambrosio Crespo, por las aguas de los ríos que atravesaban las estancias de Puncarzol y Pinguiles (1758). Juana Carrillo, en el escrito presentado ante Juzgado, aduce que Ambrosio Crespo presentó una información contra: “…la matemática demostración del mapa que arreglándose todo a la vista de ojos, hace con ella la más conforme jurídica consonancia, de modo que el juez comisionado y su acompañado, no practicaron otra cosa que reducir a una prueba matemática, lo que constaba en la vista de ojos con proporción geométrica…” .

A diferencia de los planos y mapas que pertenecen al Fondo Corte Suprema, que contiene 46 series documentales y entre las cuales se registran la mayor cantidad de expedientes litigiosos de los siglos XVII y XVIII, en el Fondo de los Protocolos Notariales se registra un importante número de mapas y planos que acompañan a actuaciones legales como convenios, compra-ventas, particiones, donaciones, dotes, testamentos, adjudicaciones, expropiaciones, cancelaciones, poderes; actos éstos que se hacían sobre bienes ubicados en la ciudad y en las afueras: haciendas, quintas, establos, terrenos y casas.  Estas escrituras públicas se realizaban entre personas naturales y el Estado, con el Municipio, entre compañías, entre herederos y otros.

Hay un conjunto de planos en el Fondo Notarial que da cuenta de las obras de infraestructura que se realizaron en diversos ámbitos, desde la época colonial hasta la republicana. En el año de 1606 ya se contaba con el plano de la bóveda de la capilla mayor de la Iglesia de San Agustín (1606), o con el diseño arquitectónico del puente de la entrada a Latacunga (1777).

En el Fondo Mapas y Planos, además se registra un conjunto importante de documentos cartográficos que reflejan el interés por urbanizar los espacios de la ciudad, de dotarle de servicios básicos y procurar el ornato público.  Dentro de este campo predominan los planos que hacen referencia a la construcción de escuelas, plazuelas, iglesias y casas de pueblo, hospitales, cárcel, fachadas de las casas, colegios, obras de canalización, diques, ciudadelas, delineación de calles, barrios, institutos para señoritas, muelles en Guayaquil, planimetría de parcelas, acequias, canalización, y una significativa colección de planos relativos a la construcción de las vías del ferrocarril.

Es importante destacar, la existencia de un grupo de trazados que grafican intereses particulares  para realizar viajes o descubrimientos, como es el caso del expediente promovido por Mariano Cruz, solicitando la adjudicación de una mina de oro en el cantón Quijos. El gráfico de las montañas de la provincia de Quijos, es una representación idealizada del territorio; si bien se describen los accidentes geográficos, no corresponde a la voluptuosa vegetación del oriente ecuatoriano de mediados del siglo XIX.

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1 Fondo Corte Suprema, Sección General, Serie Civiles, Caja 51, 1728, Exp. 22, f. 77.

2 Fondo Corte Suprema, Sección General, Serie Tierras, Caja 71, 6-IX-1758, Exp. 1, f. 88.

 

Como se puede apreciar, la publicación que se entrega al mundo académico es un aporte a las investigaciones de nuestra Historia y a la tarea de conservación del patrimonio documental.

Expreso mis agradecimientos al Ministerio Coordinador de Patrimonio, que a través del Plan de Protección y Recuperación del Patrimonio realiza acciones orientadas a precautelar los bienes culturales del Estado, incluyendo el patrimonio documental.

El Archivo Nacional, en cumplimiento de estas políticas, se encuentra empeñado en reforzar los aspectos relacionados con la recuperación de las identidades locales y el rescate de la memoria documental, como sustento fundamental del proceso de construcción de una sociedad más justa y equitativa. Mis agradecimientos también para con el personal del Archivo Nacional y a los colegas, amigas y amigos por el acompañamiento en los procesos que esta institución emprende. 

 

Rocío Pazmiño Acuña

DIRECTORA EJECUTIVA
ARCHIVO NACIONAL

 

 
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